Salsa bechamel

Hay quién dice que es una de las salsas más difíciles de hacer, que siempre le queda grumos o sosa, pues bien, si sigues la receta, te aseguro que la salsa bechamel no te va a quedar para nada de esta manera, siempre la tendrás espectacular.

Su origen se atribuye a la cocina francesa. El uso de la leche tiene como finalidad por un lado apagar el sabor de la harina caliente y por otra diluir y cocer la mezcla.

Siempre se empieza mezclando una sustancia grasa (mantequilla normalmente) y después se le añade harina.

Dependiendo del uso que le vayas a dar a la salsa bechamel, se puede elaborar más o menos espesa.

Si es para croquetas tiene que quedar más espesa, si se usa para cubrir unos canelones, lasaña o espinacas tiene que ser más ligera, puesto que se termina en el horno para gratinar.

La bechamel sirve para espesar los guisos y asados y convertirlos en salsas untuosas. Permite también dar un acabado ligado y cremoso a la crema de champiñones, de espárragos, de espinacas, etc.

El truco de una buena bechamel, está en no dejar de remover, yo lo hago con unas varillas, y que se cocine a fuego lento, de esta manera nunca te quedarán grumos y quedará estupenda.

Para esta receta he usado mi gran aliada, la sartén baja de aluminio Le Creuset, ya que con ella no se pega absolutamente nada.

Con lo que sólo te falta ver la receta, pues aquí está.

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Salsa Bechamel

Salsa bechamel

Un básico para cualquier cocinillas

Plato Salsas
Cocina Francesa
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 25 minutos
Tiempo total 30 minutos

Ingredientes

  • 1 Litro de leche A temperatura ambiente
  • 90 Gramos de mantequilla en pomada
  • 60 Gramos de harina de trigo
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Nuez moscada molida

Elaboración paso a paso

  1. Yo siempre tamizo la harina, de esta manera, me aseguro que no tenga ningún grumo.

  2. En una sartén, pon la mantequilla hasta que se derrita completamente.

  3. A continuación, ves echando la harina poco a poco y ves removiendo con la ayuda de unas varillas hasta que se integre totalmente. Te quedará una masa bien compacta, incluso puede que se te parta en trozos, pero no te preocupes, es correcto. Debe quedar con un color amarillo, eso significará que está cocida, de lo contrario la tendrías cruda y por lo consiguiente la bechamel no quedaría buena.

  4. Ves echando la leche de poco en poco, que se vaya absorbiendo y sobretodo sin dejar de remover hasta que quede con la textura que necesitemos. 

  5. Le agregas la sal, la pimienta negra y nuez moscada pero en poca cantidad, ya que el sabor de la bechamel no tiene que ser el de las especies 👍.

  6. Prueba la bechamel para saber si está en su punto de sal, ya que si no lo estuviera, echarás a perder la receta.

Explícame como te ha quedado.

 

 

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